MADRID, 7 de octubre de 2026 — La histórica disquería y librería Zivals, uno de los templos fundamentales para la difusión del tango, el rock en español, el jazz y la música clásica desde hace más de 55 años en la mítica esquina de Avenida Corrientes y Callao de Buenos Aires, enfrenta una orden inminente de expropiación y demolición por parte de las autoridades municipales debido a las obras de la futura Línea F de metro.
En Portada
- La disquería Zivals, fundada en 1971 y referente indiscutible del coleccionismo discográfico, denuncia la intención oficial de derribar su edificio histórico.
- La dirección del establecimiento rechaza el traslado a una planta alta al considerarlo una asfixia comercial y reclama alternativas técnicas subterráneas ya viables.
- Músicos, sellos independientes y promotores de recintos y salas de conciertos inician una campaña en defensa del patrimonio sonoro físico.
Medio siglo de memoria melómana frente a la piqueta urbana
El anuncio del trazado y la ubicación de las bocas de acceso e infraestructura técnica de la Línea F ha desatado una profunda conmoción en el ecosistema musical hispanohablante. Zivals no representa únicamente un punto comercial de venta minorista: desde su apertura en la década de 1970 se consolidó como un nodo de encuentro donde generaciones de compositores, críticos, productores y aficionados descubrieron grabaciones seminales en vinilo, casete y disco compacto.
El inmueble, cuya fachada luce el reconocido mural en homenaje a Charly García realizado por el muralista Martín Ron, simboliza la supervivencia del formato físico en una época dominada por los algoritmos de reproducción digital. La pérdida de esta esquina supondría la desaparición de un catálogo especializado de sellos independientes, ediciones descatalogadas de música de raíz y obras completas de tango y folclore que carecen de presencia en las plataformas de streaming masivo.
La postura de la dirección de Zivals y el rechazo a la reubicación vertical
Frente al proyecto estatal de expropiación forzosa, los responsables de Zivals, encabezados por su director Fernando Láviz, han expuesto los riesgos de desarticular un proyecto que fundamenta su viabilidad en la interacción directa con el viandante de la arteria teatral por excelencia.
«Nos ofrecen trasladarnos a un piso superior de una futura torre edilicia, pero eso representa una condena diferida en el tiempo: una disquería sin vidriera a la calle pierde su razón de ser, su dinamismo comercial y el contacto cotidiano con los melómanos que recorren la avenida», señaló Fernando Láviz durante la presentación pública de su reclamo. El portavoz subrayó asimismo la existencia de estudios de ingeniería alternativos: «Existen alternativas de traza y soluciones constructivas bajo suelo mucho más económicas y racionales que no exigen demoler un patrimonio cultural vivo con más de medio siglo de servicios ininterrumpidos a la música».
Reacción institucional y el debate sobre la preservación de los espacios de culto
Por parte de la administración pública, el ministro de Infraestructura y Movilidad, Pablo Bereciartua, ha intervenido en el debate señalando que los equipos técnicos mantienen conversaciones con los titulares del local: «Buscamos una solución de convivencia constructiva que permita modernizar la red de transporte y, al mismo tiempo, preservar la identidad y continuidad del espacio cultural en el tejido urbano».
Sin embargo, colectivos de preservación patrimonial y asociaciones de artistas y bandas advierten de que los procesos de expropiación y remodelación en grandes urbes suelen traducirse en la expulsión definitiva de los comercios de corte cultural independiente en favor de franquicias corporativas. En ciudades de referencia como Madrid o Barcelona, el cierre paulatino de tiendas históricas de vinilos ha dejado un vacío irreparable en los circuitos de recomendación humana, un fenómeno que la comunidad porteña busca frenar mediante firmas ciudadanas y movilizaciones pacíficas en las puertas del establecimiento.
El valor del coleccionismo físico en la era del directo y los festivales
El conflicto en torno a Zivals coincide con un momento de renacimiento global en las ventas de vinilo y formatos de audio de alta fidelidad, impulsado por el público joven que acude a grandes festivales y demanda una experiencia táctil y duradera con la obra de sus creadores. Disquerías como Zivals operan como centros de documentación viva donde se preservan másteres históricos, cajas conmemorativas y biografías esenciales para la investigación musicológica.
La resistencia de Zivals marca un precedente determinante en la protección de los santuarios de la música grabada frente a la especulación inmobiliaria y los proyectos de reordenación metropolitana sin perspectiva cultural. Las próximas semanas serán decisivas en las mesas técnicas donde se definirá si el trazado del transporte subterráneo convive con la historia viva del disco o si la emblemática esquina de Corrientes y Callao ve desaparecer su mayor estandarte sonoro.