MADRID, 5 de octubre de 2026 — La cantaora granadina Estrella Morente estuvo a punto de rubricar su debut cinematográfico como protagonista en La bola negra, el largometraje dirigido por Javier Calvo y Javier Ambrossi que domina la taquilla nacional con más de 10,5 millones de euros recaudados en sus dos primeras semanas en salas. La artista andaluza realizó las pruebas de selección para dar vida a Nené Romero —personaje que finalmente asumió Penélope Cruz—, pero la incompatibilidad con sus compromisos de directo y la producción de sus próximos espectáculos impidieron el salto a la gran pantalla.
En Portada
- Estrella Morente realizó el casting para interpretar a Nené Romero en La bola negra antes de que el papel recayera en Penélope Cruz.
- La coincidencia del rodaje con su calendario internacional de conciertos y ensayos alejó a la cantaora del proyecto de Los Javis.
- La artista reivindica el legado lorquiano de la cinta mientras ultima su nueva temporada de recitales por los principales teatros del país.
El cruce de caminos entre el cante jondo y la taquilla cinematográfica
El fenómeno comercial desatado por La bola negra ha pulverizado los registros habituales del cine español en la temporada de otoño. Tras un estreno de 4,7 millones de euros y 610.000 espectadores, la producción de Los Javis experimentó un inusual repunte del 20% en su segundo fin de semana hasta sumar otros 5,8 millones de euros, desafiando las curvas habituales de recaudación en taquilla.
En mitad de esta acogida masiva, Estrella Morente ha desgranado los pormenores de su vinculación fundacional con la obra. «El rodaje me pilló fuera y no pude estar por motivos de trabajo», detalló la cantaora en declaraciones concedidas a El Mundo. La cantaora, heredera de la saga flamenca iniciada por Enrique Morente, mantuvo conversaciones avanzadas con los directores para asumir el peso de Nené Romero, una figura vertebral en la reconstrucción del imaginario poético que articula la trama.
La intensa actividad en directo de la vocalista granadina, con recitales programados en recintos clave de Madrid, Barcelona y Andalucía, imposibilitó ajustar el exigente plan de filmación. Penélope Cruz asumió el personaje, consolidando una interpretación que la crítica especializada sitúa ya entre las más relevantes de su trayectoria reciente.
La impronta lorquiana como territorio común de la estirpe Morente
La conexión de Morente con La bola negra trasciende la anécdota del reparto actoral. La obra de Federico García Lorca constituye el núcleo lírico y conceptual del proyecto cinematográfico, un territorio donde la familia Morente ha sentado cátedra musical a lo largo de las últimas cinco décadas, desde el histórico álbum Omega hasta las revisiones flamencas contemporáneas.
«Es un orgullo haber estado vinculada al nacimiento de esa obra porque son gente enamorada de la figura de Federico», señaló la artista, subrayando la sensibilidad artística de Calvo y Ambrossi al abordar los textos y la biografía del poeta granadino. Morente, que creció asimilando los versos lorquianos en el Sacromonte y en las grabaciones de su padre, reflexionó sobre la vigencia del autor: «Federico debería ser presidente, director y todo lo que se nos ocurra de España porque su sensibilidad es necesaria para este mundo tan convulso y tan corrupto y para esta sociedad tan putrefacta».
Pese a no haber acudido todavía a las salas de proyección debido al ritmo de trabajo en el estudio y los escenarios, la cantaora constata el impacto cultural de la propuesta a través de su entorno familiar: «No me ha dado tiempo porque estamos con los preparativos, pero mis hijos han ido con gente de la universidad y veo la repercusión que está teniendo».
Preparativos de directo y calendario en la escena estatal
Lejos del plató, la prioridad operativa de Estrella Morente se concentra en el circuito de teatros y salas de gran aforo. Su equipo técnico y artístico ultima el montaje de un formato de directo renovado que recorrerá los principales ciclos de festivales flamencos y auditorios de referencia durante los meses de invierno y primavera.
La vigencia de su voz en vivo, respaldada por formaciones de guitarra flamenca de primer nivel, percusión y palmas, mantiene a Morente como uno de los reclamos de mayor tracción de taquilla en la cartelera musical española. La sincronía entre su actividad en escenarios y el auge de proyectos culturales que revisitan la vanguardia popular confirma el momento de máxima visibilidad que atraviesa la confluencia entre el flamenco de raíz y las grandes producciones audiovisuales del país.