MADRID, 4 de octubre de 2026 — Robbie Williams consumó anoche su esperado regreso a los escenarios de Buenos Aires tras dos décadas exactas de distanciamiento, inaugurando en el Movistar Arena la escala sudamericana de su gira oficial correspondiente al disco BRITPOP con una confesión directa, cruda y sin artificios frente a más de 15.000 espectadores.
En Portada
- El vocalista británico inició la primera de sus tres noches programadas en Buenos Aires dentro del tour mundial de su álbum de estudio BRITPOP.
- Williams justificó su prolongada ausencia reconociendo quince ingresos en clínicas de desintoxicación a lo largo de las dos últimas décadas.
- El repertorio rescató piezas históricas de su discografía como «Karma Killer» —inédita en sus directos desde 2022— junto a sus himnos globales de estadio.
Una disculpa pública tras veinte años de desencuentros
El artista británico detuvo el ritmo inicial del concierto para afrontar de inmediato el prolongado vacío que separaba este recital de sus multitudinarias noches en el estadio de River Plate en octubre de 2006. Lejos de escudarse en razones logísticas o decisiones de agencia, el compositor asumió en primera persona la responsabilidad de un parón que se extendió durante dos decenios.
«Veinte años. Fue mi culpa», reconoció Williams mirando fijamente al recinto porteño antes de desgranar los motivos de su alejamiento. «Durante este período tuve que ingresar 15 veces en rehabilitación. Pero ahora estoy bien, limpio y aquí con vosotros», declaró el músico entre las ovaciones cerradas de un público que abarrotó el primero de los tres pases con localidades agotadas.
La relación entre el cantante y el circuito sudamericano arrastraba además la espina clavada de noviembre de 2018, cuando su participación como cabeza de cartel en el festival Personal Fest quedó frustrada a escasas horas de su inicio debido a un temporal severo que destruyó parte de las infraestructuras técnicas del predio y obligó a suspender la jornada inaugural sin margen para una reprogramación inmediata.
La memoria de River Plate y la catarsis de 2006
Durante el bloque central de la velada, Williams rememoró el impacto emocional que supuso su doble presentación en el Monumental de Núñez durante la gira de presentación del álbum Intensive Care, una etapa marcada por una profunda crisis de salud mental y abuso de sustancias que precedió a su posterior retiro temporal de la vida pública.
«Nunca voy a olvidar lo que me hicieron sentir cuando más lo necesitaba», confesó el vocalista al evocar la respuesta de la audiencia argentina en aquel otoño de 2006. Aquel episodio consolidó un vínculo afectivo que el intérprete de Stoke-on-Trent mantuvo vivo en entrevistas posteriores y que anoche funcionó como eje narrativo de una puesta en escena diseñada para celebrar la supervivencia y la madurez artística.
Entre anécdotas cargadas de su habitual ironía británica, Williams alternó el tono confesional con gags dirigidos a la complicidad de las primeras filas, demostrando que conserva intacto el carisma escénico que lo convirtió en el showman definitivo del pop británico de entresiglos.
Radiografía sonora: del pulso de BRITPOP al rescate de «Karma Killer»
El armazón musical del espectáculo descansó sobre el repertorio de BRITPOP, su más reciente trabajo de estudio editado a comienzos de año, cuyas composiciones recuperan las guitarras afiladas y los estribillos expansivos característicos de la edad dorada del pop rock inglés de los años noventa. Temas de reciente cuño convivieron con una arquitectura de grandes éxitos ejecutada por una banda de diez músicos de primer nivel técnico.
El concierto arrancó con la pegada incontestable de «Let Me Entertain You», seguida por la cadencia rítmica de «Rock DJ» y la solemnidad coral de «Strong». No obstante, la gran sorpresa para los seguidores más veteranos llegó con la inclusión de «Karma Killer», pieza extraída del álbum I’ve Been Expecting You (1998) que Williams no interpretaba en directo desde su residencia europea de 2022 y que sirvió para elevar la tensión eléctrica del recinto.
La recta final del repertorio condensó la faceta melódica del autor mediante interpretaciones milimétricas de «No Regrets», «Supreme» y «Feel», antes de desembocar en el cierre litúrgico a cargo de «Angels», coreada al unísono por la totalidad del pabellón y sellando una reconciliación que continuará durante las dos próximas fechas en la capital argentina antes de proseguir su recorrido por recintos de gran formato en Europa y América.