MADRID, 28 de septiembre de 2026 — El proyecto estadounidense Boy Harsher, integrado por la vocalista Jae Matthews y el productor Augustus Muller, consuma su regreso discográfico con el lanzamiento de su tercer álbum de estudio, GET MEAN, un trabajo articulado en torno a las mutaciones del darkwave contemporáneo y marcado por el fin de su vínculo sentimental en 2024. Como eje vertebrador de esta nueva etapa, el dúo afincado en Massachusetts sitúa el foco sobre ‘Faulty’, una pieza tensa de synth pop bailable que dialoga directamente con la escena underground de salas europeas y recintos de Madrid y Barcelona.
En Portada
- Jae Matthews y Augustus Muller transforman su separación sentimental en el motor creativo de GET MEAN, su tercer LP de estudio.
- El corte promocional ‘Faulty’ recurre a sintetizadores cortantes y secuencias rítmicas inspiradas en la new wave británica de Visage y New Order.
- La banda complementa el lanzamiento con una pieza audiovisual autoproducida que incorpora arquetipos surrealistas y estética lynchiana.
La reconstrucción creativa tras la ruptura personal
La historia de Boy Harsher siempre estuvo indisolublemente ligada a la fricción afectiva entre sus dos componentes. Desde su fundación en Georgia a mediados de la década pasada, el tándem convirtió la claustrofobia, el deseo y la pérdida en una marca sonora distintiva dentro del espectro EBM y darkwave. Tras disolver su relación sentimental en 2024, las dudas sobre la continuidad del proyecto quedaron despejadas durante las sesiones de grabación de GET MEAN, donde ambos decidieron trasladar la tensión de la distancia a los arreglos de estudio.
«Decidimos que la separación como pareja no significaba enterrar una química sónica que tardamos una década en perfeccionar», explicó Jae Matthews durante la presentación del trabajo. «Cuando entramos al estudio a estructurar ‘Faulty’, la premisa fue afrontar el vacío sin disfraces líricos ni condescendencia mutua. La música es el único terreno donde nuestra comunicación se mantiene intacta y precisa».
Esta postura ha permitido a la formación mantener una actividad prolífica sin alterar la agresividad rítmica que caracteriza su discografía previa, consolidada a través de discos fundamentales como Yr Body Is Nothing o Careful. La nueva entrega discográfica demuestra que la autonomía individual ha agudizado la pegada de sus cajas de ritmos analógicas y el tratamiento vocal en primer plano.
Arquitectura sonora: de New Order a los zarpazos de Visage
En el repertorio de GET MEAN destacan composiciones como ‘Tough Luck’ y ‘Jeans’, donde las líneas de bajo pulsante emulan la elegancia bailable de New Order a principios de los ochenta. Sin embargo, ‘Faulty’ adopta una estructura más libre y afilada, dominada por arpegios secos de sintetizador que evocan la crudeza melódica de agrupaciones pioneras como Visage o Fad Gadget.
Augustus Muller opera con cajas de ritmos vintage y procesadores de efectos analógicos para construir una base rítmica implacable sobre la que la voz de Matthews proyecta interrogantes constantes sobre los límites del aislamiento emocional. El estribillo reitera la pregunta de si la soledad autoimpuesta constituye una liberación o un refugio ante la incapacidad de sostener la convivencia diaria.
«Buscábamos líneas de sintetizador que funcionaran como puñaladas limpias en la mezcla», señaló Augustus Muller respecto al diseño sonoro del disco. «En ‘Faulty’ redujimos los elementos al mínimo indispensable: un patrón de bombo contundente, una línea de bajo monolítica y frecuencias agudas que cortaran el aire en las pistas de baile».
Poesía visual y arquetipos lynchianos en ‘Faulty’
El lanzamiento de ‘Faulty’ viene respaldado por una pieza audiovisual dirigida y montada por los propios integrantes de la banda. El metraje se desarrolla en una habitación desolada dominada por tubos fluorescentes, monitores de tubo catódico con estática continua y encuadres asimétricos que remiten directamente al imaginario cinematográfico de David Lynch.
A través de las pantallas del decorado irrumpe la figura desubicada de un cowboy melancólico, un recurso plástico que refuerza la sensación de extrañeza y aislamiento narrativo. Esta aproximación artesanal al lenguaje cinematográfico subraya la vocación multidisciplinar del dúo, que ya exploró el formato de mediometraje con su proyecto The Runner.
La combinación de planos estáticos, interpretaciones desencajadas y texturas analógicas complementa la narrativa del tema, alejándose de los estándares hiperdigitales del videoclip comercial para reivindicar el pulso underground del cine independiente estadounidense.
Impacto en la cartelera y próxima ruta de conciertos
La publicación de GET MEAN sitúa nuevamente a Boy Harsher en el circuito internacional de giras de salas y festivales de música alternativa. El dúo mantiene una estrecha relación con el público español tras sus anteriores visitas a escenarios de referencia en la escena de conciertos en directo, donde su puesta en escena respaldada por niebla densa y luces estroboscópicas ha congregado a miles de seguidores del synth wave y la música electrónica de vanguardia.
Con este nuevo repertorio, Boy Harsher reafirma su condición de referente indiscutible del darkwave contemporáneo, demostrando que la evolución personal y la madurez compositiva pueden potenciar la energía física de un proyecto nacido desde la catarsis sonora.