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Amanda Lear señala a Miley Cyrus por presunto plagio de ‘The Sphinx’ en su nuevo tema ‘Redlights’

La icónica diva del Eurodisco y musa de Salvador Dalí, Amanda Lear, expone las similitudes melódicas y rítmicas entre su clásico de 1978 'The Sphinx' y la pista 'Redlights' de Miley Cyrus, incluida en el álbum 'Bass Persuades'. Aunque Lear empleó la ironía en redes sociales para agradecer el 'tributo', sus editoras musicales y sello discográfico evalúan acciones técnicas por apropiación de derechos de autor.

Amanda Lear Miley Cyrus plagio en QConciertos
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MADRID, 21 de septiembre de 2026 — La legendaria intérprete francesa Amanda Lear ha puesto en el punto de mira a la estrella estadounidense Miley Cyrus tras detectar evidentes paralelismos compositivos entre su célebre composición ‘The Sphinx’, editada originalmente en 1978, y el corte ‘Redlights’, pieza clave del reciente trabajo discográfico de Cyrus titulado ‘Bass Persuades’. El conflicto melódico, que ya resuena con fuerza en los círculos de la industria musical europea y en salas de Madrid, abre un nuevo capítulo sobre los límites entre el tributo estilístico y la apropiación no acreditada en la era del pop contemporáneo.

En Portada

  • Amanda Lear denuncia similitudes rítmicas y melódicas entre su éxito ‘The Sphinx’ (1978) y la canción ‘Redlights’ de Miley Cyrus.
  • La cantante francesa matiza que la disputa se encuentra en manos de sus editoras y discográfica tras calificar inicialmente el caso de «plagio total».
  • El lanzamiento de ‘Bass Persuades’ de Miley Cyrus vuelve a situar las armonías del Eurodisco setentero en el centro del debate sobre derechos de autor.

Anatomía de una colisión melódica: del Eurodisco de 1978 al pop de ‘Bass Persuades’

El origen de la controversia radica en la arquitectura sonora de ‘Redlights’. Varios analistas y seguidores del pop internacional detectaron de inmediato una estructura de acordes, una cadencia rítmica sincopada y una línea melódica vocal que evocan con precisión milimétrica los compases principales de ‘The Sphinx’, la monumental balada disco producida por Anthony Monn que consolidó a Lear como una de las artistas más magnéticas de las pistas de baile europeas a finales de los años setenta.

La reacción inicial de la artista gala se produjo a través de sus canales oficiales en redes sociales, donde recurrió a una afilada elegancia para exponer la situación: «Gracias, Miley, por este tributo a mi canción ‘The Sphinx’. Me siento halagada», manifestó la que fuera confidente y musa predilecta de Salvador Dalí. Detrás de la ironía pública, sin embargo, el asunto adquirió rápidamente un cariz técnico-legal cuando Lear contactó a su equipo de producción para contrastar las partituras y grabaciones multipista.

La postura editorial frente a la vía judicial

En sus primeras manifestaciones a los medios de comunicación en Francia, Lear reconoció que su entorno profesional reaccionó con contundencia ante la escucha comparada: «Mi productor y mi discográfica consideraban que se trataba de un plagio total», explicó la cantante nacida en Hong Kong, confirmando que los departamentos legales y editoriales iniciaron un peritaje pormenorizado de las frecuencias, progresiones armónicas y patrones de percusión de ambos temas.

No obstante, la polifacética creadora ha querido frenar cualquier escalada beligerante directa contra Cyrus, dejando claro que el conflicto discurre por los cauces administrativos habituales de la gestión de propiedad intelectual: «Nunca he amenazado con un juicio o represalias», sentenció Lear, subrayando que la resolución de posibles compensaciones o inclusión en los créditos de autoría queda supeditada a las negociaciones formales entre las entidades de gestión y los sellos discográficos de ambas partes.

Precedentes y el debate sobre la memoria sonora en el pop actual

El caso de ‘Redlights’ y ‘The Sphinx’ no es un fenómeno aislado en la industria discográfica reciente. La constante reinterpretación de las texturas de sintetizador vintage, los bajos secuenciados y la estética club de finales de los setenta ha generado múltiples fricciones entre compositores históricos y productores de la vanguardia pop anglosajona. Cuando las progresiones armónicas rozan la identidad melódica nuclear de una obra previa, la frontera entre la influencia retro y la infracción de copyright suele resolverse mediante acuerdos extrajudiciales de porcentaje editorial.

Para la escena del pop y las giras internacionales que llenan recintos de gran formato, la resolución de este conflicto marcará la recepción del repertorio en vivo de Cyrus en su gira promocional de ‘Bass Persuades’. Mientras los equipos jurídicos analizan los compases en disputa, el catálogo atemporal de Amanda Lear vuelve a reivindicarse como una piedra angular indispensable de la música disco y electrónica europea.