MADRID, 19 de septiembre de 2026 — Angus Young, legendario guitarrista y líder de AC/DC, ha vuelto a protagonizar un episodio insólito durante los eventos oficiales de la gira mundial PWR/UP en Toronto, al estampar su autógrafo sobre el vientre de un bebé en brazos de un seguidor. El suceso tuvo lugar en los encuentros previos organizados en torno a la fecha programada en el Rogers Stadium de la ciudad canadiense, donde una multitud aguardaba la presencia de los iconos del hard rock australiano. La escena se completó de inmediato cuando el actual bajista de la formación, Chris Chaney, emuló el gesto del guitarrista colegial rubricando también el abdomen del menor ante el asombro y los vítores de los presentes.
En Portada
- Angus Young y Chris Chaney firman el abdomen de un lactante durante un encuentro con seguidores en la escala canadiense de la gira mundial PWR/UP.
- El fenómeno replica el precedente vivido en Argentina y asienta una insólita tradición de «bautismos rockeros» dentro de la comunidad de seguidores de la banda.
- La parada en Toronto quedó marcada por la suspensión forzosa de su concierto en el Rogers Stadium tras un temporal con vientos extremos catalogado como histórico.
El insólito «bautismo rockero» que recorre la gira PWR/UP
Lejos del protocolo habitual donde los vinilos de Back in Black o Highway to Hell, baquetas y entradas de coleccionista monopolizan las peticiones de rúbricas, la interacción en Toronto llevó la devoción de los seguidores a un terreno poco convencional. Un aficionado se aproximó a los músicos con su hijo en brazos y levantó la camiseta del infante solicitando la estampa directa de su héroe de las seis cuerdas. Angus Young accedió de inmediato con una sonrisa antes de que Chris Chaney, incorporado a la disciplina en vivo del conjunto tras la retirada definitiva de Cliff Williams, sumara su propia firma al abdomen del pequeño.
Esta estampa no constituye un hecho aislado en el historial reciente de la agrupación. Durante la última visita de AC/DC a Sudamérica, el guitarrista atendió una petición idéntica por parte de un seguidor argentino. Aquella escena, rápidamente viralizada en plataformas digitales bajo el apelativo de «bautismo rockero», abrió el debate sobre los límites de la veneración musical, consolidándose progresivamente como una de las señas de identidad más extravagantes en el folclore que rodea a la banda australiana.
«Cuando llevas cinco décadas sobre las tablas, crees haber visto cualquier demostración de cariño imaginable por parte de la audiencia, pero la devoción de las familias enteras que asisten a nuestros conciertos sigue superando cualquier expectativa», reconoció el entorno del grupo al valorar el entusiasmo intergeneracional que acompaña cada parada del periplo mundial.
Del afecto desmedido a la confrontación: el templado carácter de Angus Young
El talante distendido exhibido por Angus Young en Toronto contrasta con episodios de alta tensión experimentados por el músico a lo largo de su carrera. En el año 2000, durante una actuación de la gira Stiff Upper Lip celebrada en Phoenix (Arizona), la paciencia del guitarrista fue puesta a prueba cuando un asistente en las primeras filas le arrojó un vaso de cerveza en mitad de una ejecución solista. Aunque inicialmente Young se limitó a señalar al individuo para que actuara el equipo de seguridad, el lanzamiento de un segundo proyectil que lo empapó por completo desencadenó una reacción fulminante.
Sin perder el control ni recurrir a la violencia física desmedida, el mítico intérprete se descolgó su inseparable Gibson SG, descendió del escenario escoltado por el personal del recinto y encaró directamente al agresor. Frente a miles de espectadores atónitos, Young increpó verbalmente al individuo mientras le propinaba un sonoro pellizco en la nariz, neutralizando la provocación mediante un gesto de autoridad escénica que pasó de inmediato a los anales de la historia del directo del rock pesado.
Temporal extremo y daños estructurales en el Rogers Stadium
La anécdota del autógrafo infantil sirvió como contrapunto luminoso a una jornada aciaga para los seguidores canadienses. El esperado concierto de AC/DC en el Rogers Stadium de Toronto tuvo que ser cancelado de forma sobrevenida debido a los severos desperfectos ocasionados en la infraestructura del recinto por una violenta tormenta estival. Las ráfagas huracanadas y las precipitaciones torrenciales comprometieron la seguridad del escenario y los sistemas de rigging donde descansan las toneladas de equipo lumínico y sonoro de la producción.
La promotora del evento emitió un comunicado oficial detallando la magnitud del desastre meteorológico: «La tormenta de la semana pasada fue un fenómeno meteorológico extraordinario. Un posible microburst en la zona, con vientos extremos y fuertes lluvias, convirtió el temporal en una tormenta con un periodo de retorno de 100 años para Toronto. La integridad de los asistentes, los trabajadores técnicos y los músicos es la prioridad absoluta ante daños de este calibre».
La suspensión privó a más de cincuenta mil asistentes de presenciar un repertorio milimétrico donde clásicos incontestables como Thunderstruck, Hells Bells y Shoot to Thrill conviven con las composiciones del álbum PWR/UP, el trabajo con el que la formación rindió tributo póstumo a su arquitecto rítmico, el añorado Malcolm Young.
La liturgia intergeneracional y el relevo sonoro de una maquinaria incombustible
El fenómeno observado en Toronto y Buenos Aires constata la capacidad de AC/DC para actuar como un canalizador cultural transversal que trasciende épocas. Con Brian Johnson manteniendo una prodigiosa entereza vocal tras superar sus severos problemas de audición mediante tecnología acústica avanzada, Stevie Young apuntalando el muro de guitarras rítmicas Gretsch con la precisión milimétrica de su tío Malcolm, y el baterista Matt Laug afianzando el pulso junto al bajo de Chaney, la formación conserva intacta su contundencia primigenia.
El paso del tiempo ha convertido las citas de los australianos en auténticas peregrinaciones donde conviven veteranos que descubrieron a la banda con Bon Scott en la década de los setenta y jóvenes progenitores que transmiten el legado del acorde de potencia a sus descendientes desde la cuna. Con o sin firmas sobre la piel de lactantes, la figura menuda de Angus Young, enfundado en su perpetuo uniforme escolar de terciopelo y blandiendo su guitarra como un cetro electrificado, permanece como uno de los bastiones inalterables de la historia de la música popular.