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Garbage y Roger Waters cargan contra la postura neutral de Ed Sheeran tras el despido de Macklemore de su gira

La expulsión de Macklemore del tour estadounidense de Ed Sheeran tras proyectar consignas en favor de Palestina desata una fractura en el circuito internacional del directo. Garbage y Roger Waters acusan al británico de cobardía y equidistancia, mientras teloneros como Finneas y Lukas Graham cancelan sus actuaciones en solidaridad.

Ed Sheeran Garbage Palestina en QConciertos
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MADRID, 15 de septiembre de 2026 — El paso de la gira norteamericana de estadios de Ed Sheeran por el MetLife Stadium de Nueva Jersey ha provocado un terremoto ético y contractual en la industria del directo tras la fulminante expulsión del rapero Macklemore, despedido por proyectar imágenes del genocidio palestino y corear consignas sobre las tablas.

En Portada

  • Macklemore queda fuera de la gira de estadios de Ed Sheeran tras realizar proclamas pro-Palestina en los conciertos inaugurales de Nueva Jersey.
  • Sheeran emite un comunicado desmarcándose del despido y defendiendo el escapismo familiar de sus shows, lo que desata la ira de figuras consagradas del rock.
  • Garbage y Roger Waters denuncian la complicidad de la equidistancia, mientras Finneas, Lukas Graham y Beoga cancelan sus fechas en apoyo al rapero.

La fractura en los estadios: del discurso de Macklemore a la intervención de los promotores

Lo que debía ser una de las producciones más multitudinarias del calendario veraniego estadounidense ha derivado en una crisis de reputación corporativa sin precedentes inmediatos. Durante las dos primeras fechas del tour en territorio de Nueva Jersey, el rapero Macklemore incorporó a su actuación visuales explícitas de la catástrofe humanitaria en Gaza acompañadas de la consigna «Palestina libre». La reacción en los despachos fue inmediata: los operadores de los recintos y la promotora general notificaron la rescisión unilateral del contrato del artista ante el temor a cancelaciones masivas y presiones comerciales.

La noticia de la salida forzosa del rapero encendió las alarmas de la comunidad artística internacional, obligando al propio cantautor británico a romper su habitual silencio institucional para intentar contener la controversia generada entre sus seguidores y los agentes de la industria del directo.

«No soy cómplice»: la defensa de Ed Sheeran y el conflicto de competencias

A través de un extenso pronunciamiento difundido en sus canales oficiales, el autor de ‘Perfect’ intentó deslindar su responsabilidad personal de la decisión corporativa adoptada por los propietarios de los estadios y los promotores de la gira. Sheeran afirmó sentirse «consternado por el conflicto entre Israel y Palestina» y reconoció el impacto humano que azota a la región, insistiendo en que durante días intentó mediar entre las partes sin éxito alguno.

«Después de los conciertos de Macklemore en Nueva Jersey, los recintos empezaron a comunicar que cancelarían los conciertos si él seguía siendo el telonero. Me informaron de que esta postura se basaba en la forma en que Macklemore transmitió parte de su mensaje durante su actuación, más que en lo que dijo. He hablado con los recintos toda esta semana para construir un puente, pero la decisión de los recintos y los promotores estaba hecha», explicó el músico británico.

Sheeran justificó además su negativa a tomar partido político explícito sobre el escenario, amparándose en el perfil de su audiencia y en la naturaleza de su propuesta escénica: «Quienes vienen a mis conciertos saben que son sobre unidad, diversión, escapismo, amor y un lugar donde todo el mundo sea bienvenido. No soy cómplice, tengo mi opinión personal sobre este conflicto devastador. Solo porque no la diga públicamente, no significa que no la tenga, y no significa que no me importe. Ni significa que no apoye causas por mi cuenta, a mi manera personal. A mis shows van muchos niños y hay muchas aproximaciones para un mismo fin, que es la paz. Escojo usar mi fama y mi plataforma como lugar seguro, mantener la diplomacia y las conversaciones abiertas, en lugar de cerradas».

Garbage y Roger Waters responden con dureza a la tibieza discursiva

El intento de equilibrismo retórico por parte de Sheeran no tardó en encontrar una contestación frontal por parte de históricos referentes de la música contemporánea. La veterana banda de rock alternativo Garbage, encabezada por Shirley Manson, publicó un duro comunicado en el que calificó la postura del británico como una legitimación encubierta de la opresión.

«Estamos viendo a uno de los mayores artistas del mundo siendo cancelado por intentar ser equidistante con el genocidio de Israel con el pueblo palestino. Esta es una señal inequívoca de cómo la conciencia mundial ha cambiado. La normalización del estado de apartheid y los intentos de justificar las decisiones ya no van a ser tolerados. La única víctima aquí es el pueblo palestino», sentenciaron los miembros de Garbage.

Por su parte, el histórico miembro fundador de Pink Floyd, Roger Waters, redobló el ataque a través de una pieza en vídeo titulada con sorna «ED WHO?». Con el tono combativo que caracteriza sus intervenciones políticas en las últimas décadas, Waters arremetió contra la cobardía que, a su juicio, impera en las altas esferas del pop de consumo masivo, dividiendo el panorama entre quienes asumen riesgos éticos en el escenario y quienes ceden ante las presiones financieras de los recintos comerciales.

Efecto dominó: cancelaciones en cadena entre los teloneros del tour

La expulsión de Macklemore ha desencadenado una deserción colectiva en el resto del elenco artístico que acompañaba la gira de estadios. Productores y vocalistas de primera línea han anunciado su renuncia voluntaria a compartir cartel con Sheeran como muestra de repulsa ante la censura de expresiones políticas humanitarias.

Entre los nombres confirmados que han cancelado su presencia figuran el laureado productor y solista Finneas, el conjunto danés Lukas Graham y la formación irlandesa Beoga. Finneas fue especialmente elocuente al formalizar su salida: «Los artistas no deben ser silenciados cuando están hablando por los oprimidos. Estoy con Palestina y su gente». Desde las filas de Beoga lamentaron profundamente perder la oportunidad de actuar en macrorecintos de escala colosal, si bien recalcaron que actuar bajo la condición de silenciar mensajes de socorro humanitario resulta éticamente incompatible con la integridad de su música.

El directo internacional frente al espejo de la censura contractual

Este episodio traslada al centro del debate la creciente tensión entre las cláusulas de neutralidad impuestas por los grandes fondos de inversión que controlan los macroestadios y la libertad de expresión de los intérpretes en directo. Mientras las giras en recintos como los de Madrid o Nueva York exigen audiencias transversales para sostener costes millonarios de producción, la presión de las bases de seguidores y de las bandas veteranas empuja a los artistas a posicionarse de forma nítida frente a las grandes crisis geopolíticas del presente.