PARÍS, 14 de septiembre de 2026 — La cantante canadiense Céline Dion consumó este sábado su regreso oficial a las actuaciones de gran formato al inaugurar su nueva residencia en el Plenitude Arena de Nanterre, en la periferia de París, reuniendo a 30.000 asistentes en el que supuso su primer concierto completo tras seis años de ausencia sobre los escenarios.
En Portada
- Céline Dion completó un recital de dos horas y 15 minutos con 25 temas en el Plenitude Arena de Nanterre ante 30.000 personas.
- El repertorio conjugó baladas en inglés, clásicos de Jean-Jacques Goldman y dos estrenos absolutos en directo («The Chase» y «Dansons»).
- La artista canadiense superó un parón de seis años derivado de la pandemia y de su diagnóstico de síndrome de la persona rígida anunciado en 2022.
El retorno de la gran voz de Quebec ante 30.000 espectadores
La trayectoria de Céline Dion quedó en suspenso en marzo de 2020, momento en que las restricciones sanitarias mundiales interrumpieron abruptamente el Courage World Tour. Lo que en principio parecía una pausa temporal se agravó en diciembre de 2022, cuando la intérprete comunicó que padecía el síndrome de la persona rígida (SPS), una patología neurológica de naturaleza autoinmune caracterizada por rigidez muscular progresiva y espasmos severos que comprometían de manera directa el control del diafragma y la fonación. Tras años de rehabilitación física y vocal supervisada por especialistas, la diva de Charlemagne disipó cualquier interrogante en una velada diseñada para medir su resistencia escénica al más alto nivel.
Apareciendo sobre las tablas rigurosamente vestida de negro y respaldada por una banda de dieciséis músicos y coro de cámara, Dion abrió la noche con «On ne change pas», una de las cumbres compositivas que Jean-Jacques Goldman rubricó para ella a finales de los noventa. El auditorio reaccionó con una ovación cerrada en pie que retrasó varios compases la continuidad del número, obligando a la cantante a pausar su respiración mientras las lágrimas se hacían visibles en las pantallas de realización del recinto.
Repertorio bilingüe y resistencia técnica
Durante dos horas y cuarto ininterrumpidas, el espectáculo transitó por 25 composiciones sin recurrir a pistas vocales pregrabadas de soporte, confirmando la solidez de su tesitura de mezzosoprano lírica. Dion encadenó de inmediato «The Power of Love» y «Because You Loved Me», gestionando con precisión los saltos de octava y los sostenidos en voz de pecho que definieron el sonido del pop adulto contemporáneo de la década de 1990.
Antes de abordar el tramo central, la vocalista se dirigió al público en francés con un mensaje directo sobre su proceso de recuperación: «Hice una promesa de volver y acá estoy. Necesitaba regresar para cantar sobre la vida y reencontrarme con lo único que da sentido a mi vocación, que es compartir la música con ustedes». La declaración precedió a una lectura de «Pour que tu m’aimes encore» y «S’il suffisait d’aimer», coreadas de principio a fin por las gradas de Nanterre.
El punto de mayor exigencia técnica llegó en el segundo tercio del concierto con «All by Myself», la célebre relectura del clásico de Eric Carmen basada en el Concierto para piano n.º 2 de Rajmáninov. Dion atacó la nota climática en Fa5 en modulación sostenida, disipando cualquier atisbo de merma en la presión subglótica y cosechando los aplausos unánimes del equipo técnico y del público asistente.
Rescate de joyas ocultas y dos debuts mundiales
Lejos de limitar la cita a una selección acomodada de grandes éxitos comerciales, la dirección musical estructuró un guion con notables sorpresas para los seguidores de su catálogo histórico. El repertorio recuperó piezas ausentes de sus giras desde hacía más de dos décadas, entre ellas «Les derniers seront les premiers» y la rítmica «Ne bouge pas», ambas pertenecientes a su época dorada junto a Goldman.
Asimismo, la velada acogió el estreno en vivo de dos canciones nunca antes presentadas sobre un escenario: «The Chase» y «Dansons», donde la artista exploró registros rítmicos más dinámicos arropada por una sección de vientos metales. El tramo anglófono recuperó también el dramatismo orquestal de «It’s All Coming Back to Me Now», pieza monumental de Jim Steinman que exigió de la cantante un despliegue de dinámica que alternó el murmullo intimista con el registro épico característico de sus producciones discográficas.
El clímax con «My Heart Will Go On» y el arranque de su residencia
El cierre del concierto reservó el hito ineludible de su carrera cinematográfica. Ante una escenografía minimalista que prescindió de artificios pirotécnicos para focalizar la atención en la acústica de la sala, sonaron las notas de flauta de «My Heart Will Go On». La interpretación de la balada principal de Titanic se convirtió en una demostración de control vocal, cerrando el pase con una prolongada ovación de más de diez minutos.
Al despedirse de la capital francesa, Dion subrayó el valor terapéutico del escenario en su presente artístico: «Cada nota que he cantado esta noche representa una batalla ganada a la incertidumbre. Volver a sentir la resonancia de una sala llena es el mayor regalo que la disciplina y la medicina me han devuelto». Con este concierto inaugural, la residencia parisina en el Plenitude Arena de Nanterre se consolida como uno de los hitos culturales de la temporada europea, marcando la pauta para los compromisos internacionales que la canadiense prevé anunciar de cara a los próximos meses.