MADRID, 14 de septiembre de 2026 — Mylène Farmer presenta su nuevo single «Des lols et des quoi», tercer anticipo oficial de su esperado álbum Égrégore, programado para ver la luz el próximo 30 de octubre. La cantante y compositora gala, icono indiscutible del pop francófono que acaba de cumplir 65 años este 12 de septiembre, regresa a los radares internacionales con una pieza de synth-pop que confronta de manera frontal la decadencia del vocabulario cotidiano frente a la inmortalidad lírica de Pierre de Ronsard, respaldada por una superproducción audiovisual filmada en la Bibliothèque nationale de France en París.
En Portada
- Mylène Farmer estrena «Des lols et des quoi», tercer adelanto de su décimotercer álbum de estudio, ‘Égrégore’, tras los cortes «Confession» y «C’est à qui le tour».
- La producción combina texturas electrónicas envolventes con una lírica que contrapone el argot efímero de las redes con la poesía renacentista de Pierre de Ronsard.
- El videoclip oficial, dirigido por Thierry y Didier Poiraud, convierte la Biblioteca Nacional de Francia en el escenario distópico de un robo literario de resistencia cultural.
Una dialéctica entre el Renacimiento y la dictadura del meme
Tras abrir la etapa promocional de su nuevo proyecto discográfico con los temas «Confession» y «C’est à qui le tour», la artista francocanadiense eleva el listón conceptual con «Des lols et des quoi». El corte no se limita a observar la brecha generacional o el impacto de la mensajería instantánea, sino que articula una crítica aguda y mordaz a la pérdida de matices en la comunicación humana.
En los primeros compases del tema, la intérprete expone su tesis sin rodeos: «Des lols et des quoi / La langue au plus bas» («Lols y qué sé yo / la lengua por los suelos»). La artista cuestiona directamente al oyente y a la sociedad hiperconectada mediante una pregunta que vertebra toda la composición: «Dis-moi, où sont passés les mots ?» («Dime, ¿dónde han ido a parar las palabras?»). Lejos de adoptar una postura puramente reaccionaria, Farmer reivindica la dimensión sensorial y estética de la palabra escrita: «La langue est une langue de textures / Autant que de sens» («La lengua es una lengua de texturas / tanto como de significado»), exigiendo una experiencia estética que trascienda la mera funcionalidad utilitaria.
El tema culmina en una brillante ironía estilística donde la propia cantante enumera la terminología imperante de las plataformas digitales: «Banger, de ouf, trop top / C’est ouf, askip, chokbar, le seum» («Temazo, de locos, súper top / Es una locura, según dicen, qué fuerte, qué bajón»). Al engarzar estos neologismos y anglicismos dentro de un estribillo de vocación poética, Farmer desarma la vacuidad del lenguaje algorítmico y reafirma la vigencia de obras canónicas como Les Amours de Ronsard.
Arquitectura sonora: elegancia synth-pop y cadencias hipnóticas
En el apartado estrictamente musical, «Des lols et des quoi» se apoya en una base electrónica refinada, sustentada por capas de sintetizadores analógicos, líneas de bajo pulsantes y un pulso rítmico contenido pero firme. Aunque la composición prescinde de la euforia masiva de himnos generacionales pretéritos como «Désenchantée», «Sans contrefaçon» o «Libertine», la producción destaca por un tratamiento atmosférico milimétrico y una mezcla vocal íntima que envuelve al oyente desde el primer compás.
El diseño de sonido equilibra la sobriedad del pop europeo contemporáneo con la firma inconfundible de la diva gala: susurros etéreos, transiciones armónicas cargadas de dramatismo y una cadencia vocal que privilegia la dicción teatral de cada verso. Esta sofisticación electrónica sitúa la canción en una línea de continuidad orgánica con las mejores exploraciones synth-pop de su trayectoria reciente, demostrando una vigencia creativa envidiable tras más de cuatro décadas de carrera ininterrumpida.
El robo del saber en la Bibliothèque nationale de France
El lanzamiento viene acompañado de una ambiciosa pieza cinematográfica dirigida por los realizadores Thierry Poiraud y Didier Poiraud. La narrativa visual sitúa a Farmer en un París futurista y opresivo donde el libre pensamiento y el patrimonio lingüístico han sido confiscados por un régimen tecnocrático.
A través de una puesta en escena que asume la estética de las películas de atracos de alta precisión (heist movies), la cantante encabeza un comando clandestino de resistencia cultural que se infiltra en las salas monumentales de la Bibliothèque nationale de France. El objetivo del asalto no es el dinero ni los metales preciosos, sino el rescate de un ejemplar original de Les Amours de Pierre de Ronsard. Con una fotografía de escala cinematográfica, iluminación de claroscuros y un vestuario de corte vanguardista, el videoclip consolida a Mylène Farmer como una de las pocas creadoras capaces de sostener el formato de la superproducción visual en la industria musical actual.
El concepto colectivo detrás del álbum ‘Égrégore’
La publicación de «Des lols et des quoi» allana el camino para la llegada de Égrégore el 30 de octubre. El título del álbum remite al término filosófico y ocultista que define a la entidad psíquica autónoma generada a partir de los pensamientos, emociones y energías compartidas por un grupo de individuos. Esta idea de comunión espiritual y conciencia colectiva encaja de lleno en la mística de los espectáculos de estadios que la artista ha liderado históricamente en recintos de gran capacidad, congregando a cientos de miles de seguidores.
En los círculos especializados de la industria musical europea crecen con fuerza los rumores sobre una posible participación de la cantante belga Angèle en el repertorio del disco, una colaboración intergeneracional que uniría a la pionera absoluta del pop francés con una de las voces más renovadoras de la escena francófona contemporánea, aunque el equipo editorial de la artista aún no ha emitido confirmación oficial sobre la lista definitiva de canciones.
Con este nuevo lanzamiento, la veterana intérprete afianza su condición de fenómeno cultural único en Europa, capaz de desafiar las convenciones de la industria anglosajona y convertir un debate filológico sobre la pérdida del lenguaje en un objeto de deseo pop.