MADRID, 10 de septiembre de 2026 — El rapero Macklemore ha defendido con firmeza sus intervenciones políticas a favor de Palestina durante sus actuaciones como artista invitado en la gira internacional de estadios de Ed Sheeran, celebradas en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, donde interpretó su tema reivindicativo «Hind’s Hall» ante más de ochenta mil espectadores.
En Portada
- Macklemore reivindicó la libertad de Palestina e interpretó su canción de protesta «Hind’s Hall» durante sus conciertos de apertura para Ed Sheeran en el MetLife Stadium.
- El Consejo Israelí-Estadounidense (IAC) impulsó una recogida de firmas para exigir la expulsión inmediata del rapero de las fechas restantes del tour internacional.
- El artista de Seattle defendió su derecho a la libre expresión y recalcó que abogar por los derechos humanos y el fin de la violencia no constituye un ataque a la comunidad judía.
El micrófono de los estadios como altavoz de protesta
Durante las dos noches consecutivas en el recinto de East Rutherford, el músico de Seattle subió a escena portando una kufiya tradicional y proyectando en las pantallas gigantes imágenes de las movilizaciones estudiantiles universitarias y secuencias documentales de la Franja de Gaza. Lejos de limitar su repertorio a los éxitos comerciales de su catálogo, Ben Haggerty aprovechó los compases previos a su canción «Hind’s Hall» —titulada en homenaje al edificio de la Universidad de Columbia rebautizado en memoria de la niña gazatí Hind Rajab— para lanzar un alegato directo al público multitudinario.
“Una gran parte de la razón por la que quise hacer esta gira en primer lugar es para poder plantarme en estadios como este y decir dos palabras que llevo en el corazón: Free Palestine”, proclamó el artista frente a la audiencia congregada en el MetLife Stadium. En su alocución, el rapero extendió su mensaje hacia el territorio ocupado: “Desde Gaza hasta la Cisjordania ocupada, sepan que no nos hemos olvidado de ustedes”. La puesta en escena combinó la crudeza de las rimas combativas con consignas visuales que generaron una reacción dispar entre los asistentes, entre ovaciones de sectores movilizados y la incomodidad de parte de la platea.
Presiones institucionales y peticiones de veto en la industria
La repercusión del directo derivó rápidamente en una intensa controversia dentro del circuito musical estadounidense. El Consejo Israelí-Estadounidense (IAC) formalizó una petición pública dirigida a las promotoras y a la oficina de representación del tour para exigir la cancelación del contrato de Macklemore y su sustitución inmediata en el resto de los recitales programados. Desde la organización alegaron que el escenario de un espectáculo masivo familiar estaba siendo instrumentalizado para difundir propaganda política polarizadora.
A esta campaña se sumaron pronunciamientos de entidades como StopAntisemitism y la Liga Antidifamación (ADL), así como ecos dentro del propio sector artístico, donde figuras como la cantante Pink compartieron publicaciones críticas que sugerían reembolsos a los compradores de entradas. Por el momento, el equipo de Ed Sheeran ha optado por mantener un estricto silencio institucional, sin alterar la configuración del cartel ni emitir valoraciones oficiales sobre el contenido de los discursos de apertura.
La respuesta de Macklemore y su defensa de los derechos universales
Frente a la escalada de reproches y los amagos de veto, Macklemore recurrió a sus canales oficiales para ratificar su posicionamiento ético sin dar un paso atrás. A través de un extenso comunicado, el autor argumentó la urgencia moral de utilizar plataformas de gran alcance para visibilizar lo que califica como una catástrofe humanitaria injustificable.
“Querer que todos los seres humanos sean tratados por igual nunca debería ser controvertido”, manifestó el cantante, rebatiendo frontalmente las acusaciones de antisemitismo que algunos sectores pretendieron atribuir a su discurso. Haggerty precisó que su denuncia se dirige exclusivamente a las operaciones bélicas, el apartheid y las violaciones del derecho internacional cometidas por el gobierno israelí, subrayando su respeto y fraternidad hacia la comunidad judía: “Ninguno de nosotros será libre hasta que todos lo seamos. Mi mensaje se fundamenta en la paz, el amor y la dignidad innegociable de cada vida humana”.
De ‘Same Love’ a ‘Hind’s Hall’: la evolución combativa de Ben Haggerty
El compromiso sociopolítico de Macklemore no responde a una postura sobrevenida, sino a una línea medular que ha marcado su trayectoria desde los inicios en la escena independiente de Washington. Ya en 2012, cuando el hip hop comercial esquivaba los debates sobre diversidad afectiva, el rapero desafió las convenciones de la industria con «Same Love», corte incluido en el laureado álbum The Heist que se erigió en himno por los derechos de la comunidad LGTBIQ+ y el matrimonio igualitario.
A lo largo de sus posteriores entregas discográficas, como This Unruly Mess I’ve Made (2016) y su trabajo en solitario BEN (2023), el compositor ha alternado su faceta festiva de rap melódico con reflexiones punzantes sobre el privilegio blanco, el racismo estructural y la adicción. El lanzamiento de «Hind’s Hall» y su posterior continuación «Hind’s Hall 2» ha consolidado esta vertiente contestataria, destinando la totalidad de los derechos de reproducción y ventas digitales a la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina (UNRWA).
El impacto del activismo en las giras de gran formato
El choque generado en el MetLife Stadium reabre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en los macroeventos musicales y el papel de los recintos de gran capacidad como espacios de debate social. Tradicionalmente, las giras de estadios de corte pop buscan maximizar el consenso comercial; sin embargo, la presencia de artistas con fuerte carga ideológica introduce una fricción que desafía las políticas de neutralidad corporativa.
En el panorama de la música en directo en Europa y España, donde plazas como Madrid y Barcelona acogen habitualmente convocatorias multitudinarias en recintos como el WiZink Center o los estadios olímpicos, las posturas de artistas internacionales ante causas de alcance global siguen siendo examinadas al detalle por promotores y audiencias. Macklemore, quien mantiene una nutrida base de seguidores en el circuito español tras sus pasos por grandes festivales peninsulares, continúa demostrando que su prioridad artística trasciende la complacencia de la industria para situar el activismo en el centro de su propuesta sonora.