MADRID, 8 de septiembre de 2026 — La compositora e intérprete MaiteQuiero estrena hoy en plataformas ‘Montauk’, el segundo adelanto oficial de su esperado EP en solitario titulado ‘Un ángel y yo’. El lanzamiento afianza la trayectoria personal de la música en Madrid tras su salida de Shego y su reciente alianza con el grupo Toldos Verdes.
En Portada
- MaiteQuiero publica ‘Montauk’, segundo sencillo de anticipo de su próximo EP de estudio ‘Un ángel y yo’.
- La obra aborda la memoria erótica y el sexo sin filtros desde una óptica femenina directa, sustentada en un sonido blues-rock distorsionado con el bajo de Álvaro Vidal.
- El proyecto consolida la identidad solista de Maite Gallardo Alba tras su etapa en Shego y su celebrada colaboración previa con Toldos Verdes.
Desmitificar el deseo: la memoria erótica frente al filtro tradicional
El nombre de la composición no es casual. ‘Montauk’ remite de forma inequívoca al imaginario costero y nostálgico de la película de culto ‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’ (Michel Gondry, 2004), un territorio emocional que en los últimos tiempos también sobrevoló los trabajos de estrellas globales como Ariana Grande. Sin embargo, en manos de Maite Gallardo Alba, la referencia adquiere un relieve físico mucho más terrenal y desprovisto de cursilería.
La canción aborda la manera en que el cerebro procesa los encuentros íntimos pasados, moldeando los hechos hasta transformarlos en una fantasía casi inalcanzable. Lejos de metáforas edulcoradas, la artista defiende la crudeza de su propuesta: «Sin muchas florituras, esta canción habla de follar». Un enunciado tajante que subraya el carácter visceral de una pieza que busca derribar convencionalismos discursivos en el pop alternativo español.
La hoja de prensa del lanzamiento incide directamente en esta fricción entre lo vivido y lo rememorado: «La experiencia erótica de la que parte se diluye con el paso del tiempo. Ya no queda claro qué ocurrió realmente y qué ha construido la memoria». Este conflicto narrativo sostiene todo el minutaje del tema, donde el vapor, los cristales empañados del coche y lo que la propia letra describe como «puro amor como el fuego» construyen un relato sugerente pero despojado de solemnidad impostada.
Apropiación del relato carnal y ruptura con el canon masculino
Uno de los ejes conceptuales más determinantes de ‘Montauk’ radica en el ángulo desde el que se articula la narración. Históricamente, el tratamiento del sexo en el rock y el pop en castellano ha estado monopolizado por narrativas masculinas cargadas de clichés o actitudes condescendientes. Maite Gallardo Alba asume el control del discurso para situar la pulsión carnal y el placer en sus propios términos.
Su propósito declarado pasaba por distanciarse del «habitual punto de vista masculino» que satura las canciones sobre encuentros sexuales, prefiriendo examinar la intimidad «desde mi lugar». Este enfoque conecta con una corriente de autoras contemporáneas que reivindican la autonomía corporal y el deseo sin necesidad de recurrir a la complacencia estética ni al sentimentalismo protector.
El lirismo de ‘Montauk’ no pide permiso ni busca aprobación externa; expone la pulsión y la posterior resaca de los recuerdos con una honestidad desarmante, situando al oyente en el centro de una conversación íntima que rehúye el pudor artificioso.
Textura sónica: guitarras rasgadas, pulso blues-rock y el legado Rosenvinge
En el plano estrictamente musical, ‘Montauk’ se aleja de la inmediatez digital para abrazar una instrumentación orgánica, sucia y de marcado carácter analógico. La producción adopta un armazón de blues-rock pesado donde las guitarras eléctricas no ejercen de adorno melódico, sino de muro abrasivo repleto de saturación y grano.
El tema encuentra su espina dorsal en una línea de bajo sumamente física y rasgada, ejecutada por el músico Álvaro Vidal. Este pulso rítmico sostiene la tensión dinámica de la pista de principio a fin, dotando al corte de una cadencia nocturna, sudorosa y densa. La mezcla prioriza los contrastes dinámicos, dejando que los instrumentos respiren entre silencios antes de detonar en pasajes de notable intensidad eléctrica.
La interpretación vocal de MaiteQuiero bebe de las etapas más descarnadas de referentes del rock estatal como Christina Rosenvinge —particularmente la época de ‘Cerrado’ o ‘Tu labio superior’—, donde la voz se quiebra entre el susurro confidencial y el desgarro rítmico. Es un registro que huye de la pulcritud clínica para abrazar la imperfección, el crujido de los amplificadores y la textura analógica de una banda tocando en directo.
Consolidación de ‘Un ángel y yo’ y el recorrido en salas
Tras ganar visibilidad en el circuito de salas gracias a su complicidad con los componentes de Toldos Verdes, MaiteQuiero da con este nuevo sencillo un paso decisivo hacia la publicación íntegra de su EP ‘Un ángel y yo’. La obra se perfila como una de las colecciones cortas más singulares de la temporada en el panorama independiente de Madrid y el resto de la península.
El traslado de estas composiciones al formato escénico promete trasladar esa misma aspereza y magnetismo eléctrico a recintos de pequeño y mediano aforo como la Sala El Sol o la Sala Wurlitzer Ballroom, donde la proximidad física del público potenciará la energía sudorosa y cruda que define a ‘Montauk’. Maite Gallardo Alba ratifica con este lanzamiento que su trayectoria personal posee un rumbo propio, maduro y contundente.