MADRID, 9 de septiembre de 2026 — Interpol culmina su esperado regreso discográfico con la presentación de los detalles creativos de This Mirror Weighs a Ton, su octavo álbum de estudio concebido entre Manhattan y Europa antes de iniciar su próxima gira por teatros y salas internacionales. La formación, icono del post-punk revival desde su aclamado debut a comienzos de siglo, vuelve al primer plano editorial tras un proceso de gestación que redefine su método de trabajo interno y reactiva la tensión rítmica que cimentó su estatus global.
En Portada
- Interpol publica This Mirror Weighs a Ton, su octavo disco de estudio tras reunir a más de 160.000 seguidores en sus conciertos recientes.
- El álbum incorpora al productor Andrew Wyatt y suma al bajista de directo Brad Truax en la composición por primera vez en catorce años.
- La banda prepara su gira de otoño con paradas en teatros norteamericanos y grandes recintos europeos, con escalas programadas en Madrid y Barcelona.
Reinvención en el West Village: la alianza con Andrew Wyatt y el paso al frente de Brad Truax
Lejos de acomodarse en una inercia continuista, el trío nuclear integrado por Paul Banks, Daniel Kessler y Sam Fogarino apostó por alterar una rutina técnica inalterada desde 2010. Tras la marcha del bajista original Carlos Dengler, Banks asumió la interpretación de las cuatro cuerdas en las grabaciones de El Pintor (2014), Marauder (2018) y The Other Side of Make-Believe (2022). Para esta nueva etapa, el grupo decidió integrar plenamente en el estudio a Brad Truax, músico de gira de la banda desde 2011.
Esta cesión de responsabilidades devolvió a Banks a su posición elemental frente al micrófono. «Me permitió volver a mis orígenes en mi proceso de composición, cuando tocaba la guitarra o cantaba. Fue como volver a casa, frente al micrófono», explica el vocalista al evaluar la dinámica compartida. La incorporación del productor Andrew Wyatt —reconocido por su trayectoria en Miike Snow y su faceta como arquitecto de grandes éxitos internacionales— aportó una perspectiva desacostumbrada para las estructuras angulares habituales del grupo.
Banks sintetiza la frescura de este engranaje: «Es como un nuevo comienzo para la banda, toda esta alquimia inesperada se siente revitalizadora. Ser amigo del productor es una dinámica muy interesante. Cuando funciona, es una maravilla tener a un compañero que tiene toda esa sabiduría sobre cómo realizar discos con un sonido increíble».
El regreso al origen en Mondo Kim’s: memoria física y catarsis eléctrica
El núcleo de las sesiones de composición se gestó en Gonzo’s, un espacio de ensayo ubicado en St. Mark’s Place, en la histórica localización que albergó a Mondo Kim’s. En aquel templo del coleccionismo discográfico de finales de los años noventa fue donde Kessler y Truax cruzaron caminos cuando este último ejercía de dependiente y la banda apenas comenzaba a distribuir sus primeras maquetas en fotocopias.
«El hecho de poder ir y venir del estudio caminando me recordó a los viejos tiempos de Interpol, caminando juntos a los ensayos, saliendo juntos, rumiando las canciones que no se te quitan de la cabeza», subraya Daniel Kessler. «Fue un momento muy emocionante, me sentí como si estuviéramos jugando en el sótano haciendo lo que sea. Me recordó mucho a cuando tenía 16 años y todo era divertido».
De esas reuniones de cinco días surgieron los pilares armónicos de composiciones como ‘Wings on Fire’ —un corte de pulso acelerado y afilado ataque guitarrero—, la sutil ‘So Rides the Reindeer’, las complejas síncopas de ‘Iron City’ y la atmósfera sombría de ‘Sudden’. Banks rememora el impulso físico que dominó el local de ensayo: «Vayamos a una sala ruidosa y desahóguemonos con la música. Gritaré por encima de la batería y construiremos canciones con esa energía visceral que surge de tocar en directo, así fue como empezamos».
Distancia geográfica, paternidad y el horizonte letrístico de Paul Banks
Pese a que el imaginario de la banda permanece indisolublemente anclado al asfalto neoyorquino, la realidad cotidiana de sus componentes discurre hoy en coordenadas dispersas. Daniel Kessler reside largas temporadas en Barcelona, Sam Fogarino está afincado en Filadelfia y Paul Banks ha establecido su hogar en Berlín junto a su familia. Durante 2025, el vocalista alternó los primeros meses de crianza de su segundo hijo con la redacción definitiva de los textos líricos del disco.
Lejos del cinismo o la frialdad estética de sus primeros lanzamientos, Banks reconoce el impacto transformador de su presente personal: «Convertirme en padre es como si se encendieran nuevas luces en mi alma que me convierten en una versión más completa de mí mismo. En la vida, a veces nos guardamos un poco el amor que damos, porque amar es bien vulnerable. Cuando tuve hijos, pensé: este es todo el amor que mi alma es capaz de crear. Simplemente abre esa válvula por completo y déjalo fluir».
Esa lucidez emocional contrasta con la mirada analítica que el grupo mantiene hacia sus coetáneos de generación como The Strokes, certificando que la longevidad de Interpol se sustenta en una disciplina ininterrumpida de giras y grabaciones que evita la dispersión creativa.
Gira internacional y la arquitectura del directo en salas y teatros
Tras congregar a una multitud histórica en el Zócalo de Ciudad de México ante más de 160.000 personas, el combo neoyorquino traslada ahora su repertorio a un circuito de teatros selectos y salas de gran aforo a ambos lados del Atlántico. La estructuración del repertorio plantea el reto de combinar himnos consolidados con el flamante material de This Mirror Weighs a Ton.
«No vamos a ponernos a tocar sets de tres horas de la nada, eso es demasiado, así que hay que encontrar el equilibrio. Es un problema estupendo», concluye Kessler sobre la preparación de una gira que consolidará en directo una de las etapas más cohesionadas y sólidas en los casi treinta años de trayectoria conjunta de la banda.