MADRID, 3 de septiembre de 2026 — Bad Bunny consolida una victoria judicial determinante tras el fallo favorable emitido por el tribunal federal de California, que desestima las reclamaciones centrales sobre la autoría del ritmo base de temas como los de su álbum Un Verano Sin Ti antes de sus citas multitudinarias en recintos como el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid.
En Portada
- El juez federal André Birotte Jr. desestima el núcleo de la demanda que pretendía privatizar el patrón rítmico ‘boom-ch-boom-chick’.
- La resolución blinda el catálogo global de Bad Bunny y libera de contingencias legales a más de un centenar de productores y artistas urbanos.
- El precedente legal salvaguarda la evolución musical del reguetón y la libre composición en directo para futuros lanzamientos y macroconciertos.
Un fallo judicial que protege la columna vertebral del reguetón
El litigio, iniciado en 2021 por los herederos y cesionarios de la compañía productora jamaicana Steely & Clevie (fundada por Wycliffe Johnson y Cleveland Browne), pretendía adjudicarse la propiedad intelectual exclusiva de la célula rítmica comúnmente denominada Fish Market o Dem Bow. La acusación sostenía que más de 1.600 canciones grabadas entre finales de los años ochenta y la actualidad vulneraban su catálogo fundacional al emplear la síncopa ‘boom-ch-boom-chick’.
El magistrado federal André Birotte Jr. ha rechazado de plano esta interpretación en una extensa resolución de más de sesenta páginas. El tribunal resolvió que las estructuras rítmicas elementales constituyen bloques de construcción comunes de la expresión sonora universal y carecen del nivel de originalidad compositiva individual requerido para recibir protección exclusiva de copyright.
En su dictamen, el juez subraya de forma categórica la doctrina aplicada al caso: «Permitir que un demandante monopolice un patrón rítmico básico de dos compases paralizaría la creatividad musical y desvirtuaría los principios fundamentales de la legislación de propiedad intelectual». Esta afirmación desactiva la pretensión de cobrar porcentajes multimillonarios a intérpretes como Bad Bunny, Daddy Yankee, Karol G y J Balvin.
El análisis pericial y el impacto en la discografía de Bad Bunny
Durante el proceso judicial, la defensa técnica del astro puertorriqueño Benito Antonio Martínez Ocasio argumentó que canciones históricas del repertorio contemporáneo como «Tití Me Preguntó», «Safaera», «Moscow Mule» o «Efecto» parten de tradiciones folclóricas caribeñas preexistentes. Musicólogos forenses convocados por la defensa demostraron que el patrón percusivo sincopado procede de raíces afrocubanas y jamaiquinas documentadas décadas antes de las grabaciones de dancehall de 1989.
El equipo jurídico de Martínez Ocasio manifestó su satisfacción ante los medios al término de la vista: «Esta sentencia confirma lo que la comunidad artística y académica siempre ha defendido: la música evoluciona construyendo sobre ideas rítmicas compartidas, no sobre cercados privados que bloqueen a las nuevas generaciones». Con esta victoria, el repertorio de producciones como Nadie Sabe Lo Que Va a Pasar Mañana y YHLQMDLG queda libre de gravámenes cautelares en los mercados de distribución y sincronización.
El sector de la música en vivo también respira aliviado. De haber prosperado la demanda, las promotoras y los recintos de gran aforo habrían afrontado reclamaciones complejas sobre la recaudación de taquilla en festivales y conciertos celebrados en territorio estadounidense y europeo.
Precedente histórico frente a la especulación de derechos
La industria discográfica venía observando con alarma la proliferación de demandas dirigidas contra éxitos de la música urbana global. En los últimos años, fondos de inversión y tenedores de catálogos antiguos han intensificado acciones legales agresivas aprovechando similitudes estructurales en acordes o patrones percusivos para forzar acuerdos extrajudiciales.
La sentencia de California establece una barrera técnica contra las reclamaciones frívolas. El tribunal consideró que los demandantes no aportaron pruebas sólidas de copia directa de melodías vocales, arreglos orquestales o pistas de audio fijadas previamente (samples físicos no acreditados), limitando la disputa a la mera coincidencia del compás rítmico general.
Especialistas en derecho del entretenimiento destacan que el fallo aporta certidumbre jurídica al mercado del streaming y la producción discográfica. Al ratificar que los elementos constitutivos de un género no son privatizables, la justicia estadounidense envía un mensaje disuasorio contra la judicialización artificial de las listas de éxitos.
Horizonte despejado para nuevos proyectos discográficos y giras
Con este expediente cerrado en primera instancia judicial, Bad Bunny centra sus esfuerzos en la preparación de nuevo material de estudio y en la planificación de sus futuros compromisos escénicos internacionales en las principales capitales europeas y latinoamericanas. La resolución allana el camino corporativo para acuerdos de patrocinio global, grabaciones en directo y lanzamientos audiovisuales sin contingencias patrimoniales sobre sus mayores éxitos.
La reafirmación de la libertad creativa en la música urbana garantiza que el pulso rítmico del dembow continúe resonando en estadios y pistas de baile de todo el mundo sin el freno de litigios desmedidos.