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Nouvelle Vague reinventa ‘Only When I Lose Myself’ de Depeche Mode bajo el influjo jazzístico de Quincy Jones

El colectivo parisino Nouvelle Vague desvela 'Only When I Lose Myself', el segundo adelanto de su esperado homenaje discográfico 'A Date with Depeche Mode', previsto para el 30 de octubre bajo el sello [PIAS] Recordings France. Con la inconfundible voz de Mélanie Pain al frente y una imponente sección de metales que evoca el refinamiento orquestal del jazz clásico de los años sesenta, el proyecto fundado por Marc Collin traslada la gélida melancolía de Basildon al calor mestizo entre Río de Janeiro y París. Una revisión orgánica que expande el cancionero de Dave Gahan y Martin Gore antes de su inminente desembarco en las salas españolas.

Nouvelle Vague en QConciertos
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MADRID, 1 de septiembre de 2026 — El proyecto francés Nouvelle Vague acelera los preparativos de su próximo álbum de estudio, ‘A Date with Depeche Mode’, con la publicación de «Only When I Lose Myself». La formación gala, que ya había anunciado el lanzamiento del larga duración para el 30 de octubre a través de [PIAS] Recordings France, traslada ahora su radar sonoro hacia una de las baladas electrónicas más enigmáticas compuestas por Martin Gore a finales de los noventa. Con este movimiento, el colectivo capitaneado por Marc Collin da continuidad al anticipo previo de «Enjoy The Silence» y perfila una ambiciosa cartografía sonora concebida a caballo entre París y los estudios de Río de Janeiro, cuya repercusión se dejará sentir de inmediato en el circuito de conciertos de Madrid y el resto del continente europeo.

En Portada

  • El colectivo parisino lanza «Only When I Lose Myself» como segundo adelanto del monográfico ‘A Date with Depeche Mode’.
  • Mélanie Pain asume la voz principal sobre una orquestación de vientos inspirada en las sesiones clásicas de Quincy Jones.
  • El álbum reunirá trece versiones y once intérpretes internacionales el 30 de octubre a través de [PIAS] Recordings France.

De Basildon a Río de Janeiro: anatomía de una metamorfosis orquestal

Cuando Depeche Mode presentó «Only When I Lose Myself» en el recopilatorio The Singles 86>98, la pieza funcionó como un interludio balsámico entre el colapso de la era Songs of Faith and Devotion y la sobria reconstrucción electrónica de Ultra. Era un corte denso, propulsado por sintetizadores nocturnos, texturas trip hop ralentizadas y el dramatismo vocal de Dave Gahan. Veintiocho años después, Nouvelle Vague desmantela toda la arquitectura digital del tema original para levantarlo sobre una base orgánica donde conviven el pulso sincopado de la bossa nova, el peso acústico del contrabajo y una suntuosa sección de vientos.

La producción huye deliberadamente de la fórmula de lounge esquelético que catapultó al grupo a principios de siglo con sus célebres reinterpretaciones del punk y la new wave británica. En esta relectura, la batuta de Marc Collin busca una dimensión cinematográfica de gran formato. «Buscábamos romper con el cliché de la bossa minimalista; al enfrentarnos al catálogo sombrío de Basildon queríamos que las trompetas y los trombones respiraran como una banda sonora de Quincy Jones grabada a mediados de los sesenta», explica el productor y fundador de la formación. Las líneas de metal añaden un contrapeso dramático que ensancha el espacio sonoro sin eclipsar el intimismo original de la partitura.

La complicidad de Mélanie Pain frente a la herencia vocal de Dave Gahan

El peso melódico de «Only When I Lose Myself» recae sobre Mélanie Pain, pieza cardinal en la trayectoria de Nouvelle Vague desde su disco homónimo de 2004. Acostumbrada a deslizarse por registros de chanson francesa con un halo de fragilidad calculada, la vocalista aborda los versos de Gore desde una perspectiva serena y casi confesional. Frente a la angustia telúrica y barítona de Gahan, Pain modula un fraseo pausado que dialoga con los arreglos de viento, transformando la desesperación del texto en una balada de club nocturno intemporal.

«Cantar ‘Only When I Lose Myself’ supuso desnudar la desesperación sintética de Dave Gahan para transformarla en una confidencia nocturna, casi susurrada frente a una orquesta que entra en combustión progresiva», relata la propia Mélanie Pain sobre el proceso de grabación en la capital francesa. Esta alternancia entre tensión armónica y calidez interpretativa convierte al sencillo en una de las entregas más sólidas y maduras registradas por la agrupación en la última década.

Un elenco coral de once voces internacionales

La gestación de ‘A Date with Depeche Mode’ no responde a un ejercicio hermético de estudio, sino a una red colaborativa transfronteriza. El repertorio del álbum, integrado por trece temas emblemáticos, reparte el protagonismo entre once cantantes de procedencias e historiales diversos. Junto al timbre de Pain, el disco cuenta con la participación estelar de Skye Edwards, frontwoman de Morcheeba, quien puso voz al primer adelanto del proyecto, «Enjoy The Silence».

El cartel de colaboraciones lo completan Beth Hirsch (reconocida por su histórica contribución al Moon Safari de Air), Phoebe Killdeer (responsable de proyectos como The Short Straws), Larry Love, Fredrika Stahl, Lily Oaks, Nedime Girisken, Morenike, Lisa Crawley y Eva de Marce. Cada intérprete aporta un color tímbrico diferenciado a la espina dorsal del cuarteto británico, abarcando desde las fases primitivas de electropop bailable hasta las composiciones más oscuras de finales de los ochenta y noventa.

El repertorio completo de ‘A Date with Depeche Mode’

El listado de temas desvelado por la discográfica confirma un recorrido exhaustivo por la evolución compositiva de Martin Gore y Vince Clarke:

  • «Enjoy The Silence» (con Skye Edwards)
  • «Never Let Me Down Again»
  • «Only When I Lose Myself» (con Mélanie Pain)
  • «Shake The Disease»
  • «A Question of Lust»
  • «Behind The Wheel»
  • «Personal Jesus»
  • «Halo»
  • «Leave In Silence»
  • «Any Second Now»
  • «Just Can’t Get Enough»
  • «Stripped»
  • «Ice Machine»

El álbum compagina himnos de masas como «Personal Jesus» o «Just Can’t Get Enough» con gemas de culto tempranas como «Ice Machine» (cara B del sencillo fundacional «Dreaming of Me» de 1981) y rarezas melódicas como «Any Second Now». Esta selección equilibra el gancho instantáneo con el rigor arqueológico que siempre ha caracterizado el criterio de selección de Collin.

La conexión con el público español y la expectativa en directo

El público de la península mantiene una relación especialmente estrecha con Nouvelle Vague. Tras su arrollador paso por salas como la Sala Changó de Madrid y su habitual presencia en ciclos y citas de verano por toda la geografía española, la expectación ante el traslado de este nuevo repertorio a los escenarios es mayúscula. Defender un cancionero tan arraigado en la memoria colectiva como el de Depeche Mode exige un despliegue instrumental de primer nivel, capaz de alternar la ligereza de la samba-jazz con la ampulosidad de los arreglos orquestales.

Con ‘A Date with Depeche Mode’, Nouvelle Vague no solo rinde pleitesía a una de las bandas más influyentes de la historia del pop electrónico; también reivindica la elasticidad compositiva de unas melodías concebidas tras muros de sintetizadores analógicos y ahora reconvertidas en piezas de jazz de cámara. La cita con las bateas y las plataformas de audio queda fijada para el 30 de octubre, a la espera de que el colectivo anuncie las fechas de su próxima gira europea.