El Tribunal Supremo de Puerto Rico ha dictaminado que Carliz De La Cruz Hernández, exnovia de Bad Bunny, tiene potestad para reclamar derechos de imagen y de autor por el uso de su voz en las canciones «Pa Ti» (2016) y «Dos Mil 16» (2022). La decisión, emitida en julio de 2026, representa un giro significativo en el litigio que la abogada puertorriqueña mantiene contra el artista desde marzo de 2023, y permite que el proceso judicial continúe su curso en el Tribunal de Primera Instancia de San Juan.
Según la resolución, el alto tribunal consideró que existen pruebas suficientes para sostener que no hubo consentimiento, expreso ni tácito, para el uso comercial de la voz de De La Cruz Hernández. La frase «Bad Bunny, baby», grabada por Carliz en 2015 a petición del propio Benito Antonio Martínez Ocasio (nombre real de Bad Bunny), se convirtió en un elemento icónico en varias de sus canciones, así como en conciertos, campañas promocionales y plataformas digitales. La demandante alega que nunca autorizó este uso y que, años después, representantes del artista le ofrecieron 2.000 dólares por los derechos del audio, oferta que rechazó.
El origen del conflicto y los detalles de la demanda
Carliz De La Cruz Hernández y Bad Bunny mantuvieron una relación intermitente entre 2011 y 2016, período durante el cual, según la demanda, el artista le solicitó grabar la frase «Bad Bunny, baby». La grabación, realizada desde el baño de la casa de una amiga por su acústica, fue enviada a Benito para sus proyectos musicales. Con el tiempo, este audio se incorporó en temas como «Pa Ti» —en colaboración con Bryant Myers— y «Dos Mil 16», este último incluido en el álbum Un Verano Sin Ti, uno de los discos más exitosos de la carrera del cantante.
La abogada, que también ejerce como notaria y oficiante de bodas civiles, argumenta que el uso de su voz vulneró sus derechos de imagen y propiedad intelectual, además de causarles daños emocionales y económicos. En su reclamo, De La Cruz Hernández solicita una compensación de 40 millones de dólares, cifra que refleja el alcance comercial y la exposición global que ha tenido su voz a través de la música de Bad Bunny.
La decisión judicial y sus matices
El fallo del Tribunal Supremo de Puerto Rico no implica una victoria definitiva para Carliz De La Cruz, sino que reconoce que su demanda tiene fundamentos legales suficientes para ser evaluada en profundidad. La jueza asociada Mildred Pabón destacó en una opinión de 50 páginas que los tribunales inferiores erraron al desestimar inicialmente la causa de acción bajo la Ley de Derechos Morales de Autor. Por su parte, el juez asociado Ángel Colón Pérez emitió una opinión disidente de 25 páginas, en la que argumentó que la aparición de la voz de De La Cruz fue breve y forma parte de una expresión artística protegida.
El caso ahora regresará al Tribunal de Primera Instancia de San Juan, donde se analizarán las pruebas presentadas por ambas partes. Mientras tanto, la decisión del alto tribunal ha reavivado el interés mediático por un litigio que podría sentar precedente en la industria musical sobre el uso de grabaciones personales en producciones comerciales.
Contexto y relevancia en la industria musical
Este caso no es el único que involucra a artistas de renombre en disputas por derechos de autor y uso de imagen. Recientemente, el panorama musical ha visto cómo figuras como